Creo en los milagros porque estás en mi vida porque me dices, cuando te hago el amor, cuando estoy dentro de ti, lo mucho que me amas.
Creo en los milagros porque cada cosa tuya, cada sonrisa que logro en ti, cada beso que imprimes en mi boca, es una manifestación de la magia.
Pero tú tienes miedos y tienes dudas, y a veces los miedos y dudas son disparos que me dan directo en las alas.
Disparos que dicen que no crees en los detalles Disparos que desconfían del futuro Disparos en forma de palabras que me ponen como una estrella menor junto al sol.
Tú vas construyendo barreras nuevas sobre las derruidas, te pones cada vez más hermosa y yo me asusto, pienso que los milagros se vuelven sueños.
Creo en los milagros porque vuelves toda mi vida dibujada, llena de formas y sombras, en una plena de contenidos y significados.
Pero a veces lanzas disparos que dejan agujeros en los lienzos con los que envuelvo mis esperanzas.
No saben mi nombre, pero no importa. Ustedes no me conocen y creanme, no se han perdido de absolutamente nada. Tengo 35 años y voy a morir dentro de muy poco.
Porqué escribo esto? no lo sé bien. Estos días ando viendo como llenar los espacios vacíos y se me ocurrió esto. Dicen que para superar el dolor hay que sacarlo fuera, para superar el miedo hay que enfrentarlo. Pero no se bien si quiero exteriorizar mi dolor o si quiero enfrentar mis miedos.
Lo que sé bien es que hoy al despertar empecé a extrañar la vida que no tendré. Tuve unas ganas inmensas de recibir el primer beso del dia de la persona amada, de sentir en mi rostro su aliento seco al despertar. Hoy al despertar tuve unas ganas inmensas de sentirme acompañado.
Tuve ganas también de oir risas de niños, ruidos de cosas que se mueven en torno a la casa que no tengo. Tuve ganas de ver el sol desde mi hogar, pero este cuarto en el que vivo nunca fue mi hogar.
Tengo 35 años y podría tener 35 años más para superar estos que ya pasaron, pero no será así. En muy poco tiempo todo se detendrá para mí, y todo lo que podría haber sido por fin será todo lo que soy.
No sé a que se debe esta nostalgia, tal vez a que soy muy imaginativo y le temo a la muerte; tal vez a que pienso que si hay un cielo no será para mí.
No saben mi nombre, no conocen mi rostro, no existo para ustedes y es a ustedes a quienes escribo. Si no existo para ustedes tampoco nunca moriré, solo existirá esta nota de alguien que dijo que iba a morir, pero que no saben si murió en verdad o sólo jugó a imaginarse su muerte el dia en que despertó sintiéndose solo.
Somos una rosa roja colocada con sumo cuidado en el preciso sitio del primer beso. Somos una rosa roja que se va dando en cada beso, que siempre es el primer beso.
Ayer, 03 de agosto, fue, durante mucho tiempo, un día especial para mí. Durante la cuarta parte de mi vida ese día significó algo importante, algo que celebrar. Sin embargo no logro recordar que era lo que lo hacía especial, qué era lo que celebraba.
En esa cuarta parte de mi vida el 03 de agosto fue una fecha especial por algo relacionado a la chica con la que estuve todo ese tiempo, Jeanie, little Jeanie. Tal vez su cumpleaños, tal vez nuestro aniversario.
Hace ya otra cuarta parte de mi vida que terminamos y podría decir, en defensa de mi ingrata memoria, que es el tiempo transcurrido el que se ha encargado de llenar de olvidos, en el mejor de los casos de recuerdos difusos, lo que antes era mi realidad, lo que antes era mi mundo.
Sin embargo no se trata sólo del tiempo y de la memoria. Se trata de cómo es cada uno, se trata de los roles que malévolamente se le ocurre asignarnos la vida, el destino o Dios.
No recuerdo qué celebraba en esa fecha porque incluso antes de que terminemos tal vez ya no me importaba. Así nos descubrimos a veces, pequeños traidores de lo que nos dan y de quienes nos quieren. Ya no estaba enamorado yo y en consecuencia todo lo que ella fue para mí, todo lo que ella intentaba ser para mí, todo lo que dio por mí, se fue borrando incluso en su presencia.
Era yo el ciego entonces y ella la invisible. Pero no siempre fue así, durante los primeros años fue a la inversa, ella la ciega, yo el invisible. Entre ambos tramos el amor fue primero lo ansiado luego lo evitado.
Recordar me pone triste no por lo que ya fue sino por lo que ahora viene siendo. Por lo que vivo ahora con la desolación de pensar que soy transparente, que no me pueden ver, que quien tendría que verme luminoso me mira como un retrato al carbón incrustado en las imágenes high definition de su vida.
¿Qué nos hace invisibles? ¿Qué hace que lo que das se asuma ordinario, se asuma común? ¿porque lo das enamorado y estando enamorado tendrías que dar todo y más?
¿Qué nos hace ciegos? ¿Qué hace que no podamos ver lo especial que hacen por nosotros, lo especial que son para nosotros, lo importante que resulta devolver detalles y tener nuevos detalles para mantener la mirada enamorada que nos alumbra como soles a medio día?
¿Por qué carajo asumimos la actitud escéptica de no creer que nos pueden amar tanto, de no creer que el AMOR con mayúsculas y en negritas puede ser realidad? ¿Para respondernos luego, cuando todo se ha jodido, cuando ya no es lo que pudo ser, “viste que tenía razón”?
¿Y por qué maldición de todas las maldiciones, furia de todas las furias, por qué carajo no te aman cuando amas? ¿Por qué cuando buscas amor en una mirada obtienes tristeza o ternura y tienes que contentarte con ese pequeño sustituto del amor?
He recordado que algo se celebraba el 03 de agosto, y es como si de pronto hubiera tropezado con un espejo y descubriera horrorizado que soy solo unas líneas de agua encerrando un poco de aire.
Nací en esta ciudad y bajo este cielo soñé todo lo que sería de grande, todas las cosas que haría. Por muchas de estas calles caminé como si fueran estaciones de tránsito desde las que saltaría a comerme la vida, a asaltar el cielo.
En el tiempo lento de provincia crecí asumiendo que tenía en mí todo lo necesario para ser la estrella de la película de mi vida, el rockstar permanentemente vigente.
Sin embargo estoy aquí como lleno de vientos y de lluvias porque no estás conmigo.
Esta ciudad y estas calles ahora se me aparecen como detrás del vidrio de un bus, como lugares que voy visitando.
Los años me permitieron conseguir sueños, construir nuevos yolvidar otros. Pese al tiempo transcurrido y pese a los diferentes lugares que me vieron crecer, todo fue como habitar una estación de tránsito para regresar a esta ciudad, a estas calles, al tiempo lento.
Fue así hasta que tú reemplazaste a esta ciudad entera, a todas las calles y a todas las ciudades, a todo el tiempo y a todos los sueños.
Tu cuerpo es el espacio físico que habito y en ti se concentran lo que quiero y espero para mí. Ahora soy extranjero en todo lo que no seas tú.
Side B
Tú. Una carita sonrojada, unos labios rojos entreabiertos, unos ojos brillosos mirándome fijamente.
Tú. Unas manos que acarician mi rostro, una piel pegada a la mía, un cuerpo desnudo que me posee sin fisuras ni limitaciones, absolutamente.
Tu. Un beso que repito constantemente en mi cabeza a cada paso que doy, en cada lugar que transito, en cada tiempo que estoy, como si fueras oxígeno, como si fueras luz, como si fueras todo lo que soy y lo que fui, todo lo que esperaba ser.
Como si todo lo que yo llevo por dentro, como si todo lo que habita mi cabeza, como si todo lo que pasa por mi corazón, fuera solo una imagen reflejada de ti.
Se levanta cuando la mañana aún parece noche. Luego de unos cuantos mínimos ejercicios va a la ducha, de agua fría siempre. Se jabona y enjuaga meticulosamente, repitiendo mentalmente todo lo planeado para el día: la primera llamada, el primer mensaje, qué diría en cada uno de ellos; dejar pasar el día intercambiando correos no muy densos ni intensos, guardándose para el encuentro de la noche
Sale de la ducha y se envuelve en una toalla. Agua de colonia, talco, medias, ropa, cualquier camisa y cualquier terno a mano, total todas las camisas son celestes y todos los ternos azules. Zapatos, desayuno, cepillarse, corbata, perfume. La calle.
Mientras conduce va cambiando de emisora buscando la canción que más le acomoda al momento. El dia no es extraordinariamente bonito, pero bonito será el encuentro, piensa.
Llega al trabajo, saludos, cosas que hacer, cosas que fingir hacer. Primera llamada, hola amor, cómo estás. Primer mensaje, pensé mucho en tí, mi amor. Luego los demás mensajes, contarse cómo les fue el fin de semana, él cauteloso con las palabras, cuidando siempre el encuentro próximo.
Tener todo ordenado, incluso las palabras, incluso lo que se cuenta de uno, ayuda a pensar que lo que debe salir perfecto saldrá perfecto. Ayuda a superar la tensión de lo inesperado.
Ya ha almorzado, ya se ha lavado. Deja pasar la tarde como si fuera un pequeño viento que le refresca la cara pero que no le quita el calor. Llega la salida.
Conduce sin música de por medio, acompañándose a sí mismo, pensando en la primera palabra, en el primer beso, en la primera imagen que él tendrá de ella, y que ella tendrá de él.
Llega en punto y se estaciona, la espera. Estos minutos no son realmente la espera, la espera es desde que se levantó en la mañana. Baja un poco la luna del carro, ve ocultarse el sol tristemente, en unos cuantos minutos ella seguramente llegará.
Suelo sentirme perdido y estas palabras no son sino las piedras que voy dejando en el camino para encontrarme luego, las marcas que voy haciendo en una roca para recordar quien era y quien quise ser, en quien pensaba en determinado momento, junto a quien vi pasar o detenerse el tiempo.