domingo, marzo 22, 2009

Estambul

Podré olvidar en Estambul, mirando el sol sobre la cúpula de la iglesia de Santa Sofìa, o hundiéndose rojo en el mar? Podré borrar los recuerdos sin tener que recurrir a este vino dulce y helado que vengo horas tomando?

Será, como a veces pienso, en una habitación pequeña de una casa antigua construida por venecianos, donde habré de olvidarte de tanto llorarte?

Lo que sé ahora es que tengo miedo que la magia nos esté abandonando. Que ciertas palabras tuyas, que ciertas reacciones, signifiquen que ya no hago magia en tí. Que ciertos miedos míos, que ciertas tristezas, signifiquen que tu solo nombre ya no me saca de la oscuridad. Sin embargo tengo miedo. No se que palabras escoger y escribir para retenerte, para que vuelvas a querer comunicarte conmigo con tanta insistencia y continuidad como al comienzo.

Buscando recuperar la magia, me pongo a escribir de ti en todas partes y en todo momento, como si fueran oraciones que te envio con el viento. Me pongo a escribir todo lo que nunca publico en este blog y mientras escribo vuelvo a preguntarme si será en Estambul, cuando me vaya allá, donde podré resignarme a no tenerte conmigo.

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