martes, agosto 04, 2009

Invisible

Ayer, 03 de agosto, fue, durante mucho tiempo, un día especial para mí. Durante la cuarta parte de mi vida ese día significó algo importante, algo que celebrar. Sin embargo no logro recordar que era lo que lo hacía especial, qué era lo que celebraba.

En esa cuarta parte de mi vida el 03 de agosto fue una fecha especial por algo relacionado a la chica con la que estuve todo ese tiempo, Jeanie, little Jeanie. Tal vez su cumpleaños, tal vez nuestro aniversario.

Hace ya otra cuarta parte de mi vida que terminamos y podría decir, en defensa de mi ingrata memoria, que es el tiempo transcurrido el que se ha encargado de llenar de olvidos, en el mejor de los casos de recuerdos difusos, lo que antes era mi realidad, lo que antes era mi mundo.

Sin embargo no se trata sólo del tiempo y de la memoria. Se trata de cómo es cada uno, se trata de los roles que malévolamente se le ocurre asignarnos la vida, el destino o Dios.

No recuerdo qué celebraba en esa fecha porque incluso antes de que terminemos tal vez ya no me importaba. Así nos descubrimos a veces, pequeños traidores de lo que nos dan y de quienes nos quieren. Ya no estaba enamorado yo y en consecuencia todo lo que ella fue para mí, todo lo que ella intentaba ser para mí, todo lo que dio por mí, se fue borrando incluso en su presencia.

Era yo el ciego entonces y ella la invisible. Pero no siempre fue así, durante los primeros años fue a la inversa, ella la ciega, yo el invisible. Entre ambos tramos el amor fue primero lo ansiado luego lo evitado.

Recordar me pone triste no por lo que ya fue sino por lo que ahora viene siendo. Por lo que vivo ahora con la desolación de pensar que soy transparente, que no me pueden ver, que quien tendría que verme luminoso me mira como un retrato al carbón incrustado en las imágenes high definition de su vida.

¿Qué nos hace invisibles? ¿Qué hace que lo que das se asuma ordinario, se asuma común? ¿porque lo das enamorado y estando enamorado tendrías que dar todo y más?

¿Qué nos hace ciegos? ¿Qué hace que no podamos ver lo especial que hacen por nosotros, lo especial que son para nosotros, lo importante que resulta devolver detalles y tener nuevos detalles para mantener la mirada enamorada que nos alumbra como soles a medio día?

¿Por qué carajo asumimos la actitud escéptica de no creer que nos pueden amar tanto, de no creer que el AMOR con mayúsculas y en negritas puede ser realidad? ¿Para respondernos luego, cuando todo se ha jodido, cuando ya no es lo que pudo ser, “viste que tenía razón”?

¿Y por qué maldición de todas las maldiciones, furia de todas las furias, por qué carajo no te aman cuando amas? ¿Por qué cuando buscas amor en una mirada obtienes tristeza o ternura y tienes que contentarte con ese pequeño sustituto del amor?

He recordado que algo se celebraba el 03 de agosto, y es como si de pronto hubiera tropezado con un espejo y descubriera horrorizado que soy solo unas líneas de agua encerrando un poco de aire.

1 comentario:

Angel Castillo Fernández dijo...

"Furia de todas las furias"... buen nombre para película de acción, terror... o desamor, carajo.